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Normalmente entendemos por celulitis una modificación sufrida en el tejido conjuntivo por una acumulación de grasa, líquidos y toxinas. Cuando se produce esta disfunción, la piel aparece irregular y con pequeños bultitos; es la denominada "piel de naranja".
Pero la verdadera celulitis es una enfermedad edematoso-fibroesclerótica que no debería considerarse como un simple concepto estético-corporal o como una adiposidad localizada. Es una patología que afecta no solo a las células grasas sino también al tejido intersticial y a los vasos sanguíneos más pequeños.
La celulitis, aunque no es un fenómeno exclusivo de la mujer, afecta a ésta principalmente, además, no se manifiesta de la misma manera en todas las personas. Esto deja ver que existen ciertos factores que predisponen a la celulitis:
- Los Factores Hormonales: en la mujer son abundantes, pubertad, embarazo, menopausia, etc. El aumento de la actividad estrogénica provoca una modificación del reparto y volumen del tejido adiposo, que favorece el cúmulo de grasa.
- Factores Congénitos: se ha comprobado que las personas que tienen antecedentes familiares de celulitis tienen una mayor disposición a padecerla. Por ello, puede aparecer celulitis en personas no obesas.
- Factores Alimentarios: los malos hábitos alimenticios pueden provocar una eliminación deficiente de lípidos, prótidos y glúcidos, además de trastornos digestivos que implican una mala eliminación de desechos y toxinas.
- Estilo de vida: es decir, la vida sedentaria, el tabaco, el alcohol, la ropa ajustada son factores que predisponen a la aparición de la celulitis.
- Factores Psicológicos: el cansancio, nerviosismo, la ansiedad y el estrés. Estas personas padecen alteraciones circulatorias, que favorecen el proceso de formación de la celulitis.
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