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El cabello es una materia viva que nace, crece y muere. No tiene más de 6 ó 7 años de vida y cuando cae, es sustituido por otro en el mismo folículo piloso.
Las condiciones meteorológicas, un baño en el mar o un simple paseo al aire libre pueden influir en la calidad y apariencia de nuestro cabello. Para mantenerlo sano es preciso tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Champú. Su elección es decisiva. Debe ser acorde al tipo de cabello y debe mantener un correcto equilibrio entre los detergentes y los principios activos.
- Cepillado. Se recomienda un buen cepillado del cabello antes del lavado.
- Lavado. La frecuencia depende del tipo de cabello. Así, para un pelo normal lo aconsejable es de uno a dos lavados por semana; para uno seco, uno por semana; y para uno graso, de dos a tres veces a la semana.
- Secado. Tan importante como el lavado es el secado. Lo ideal es secarlo con los dedos, aplicarle aire no demasiado caliente y moldearlo con un cepillo de cerdas naturales. Es importante que el secador se mantenga a una distancia prudencial (unos 20 centímetros) del pelo.
- En la playa. Protege tu cabello del sol y aplícate un poco de bloqueador solar. Evitarás que se reseque y se decolore.
- Ozonoterapia. Su aplicación en bolsa directamente en el cuero cabelludo ayuda a prevenir la caida del pelo, además de fortalecerlo y darle brillo. |
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