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El objetivo no es tanto adquirir mejor forma física, como mantenerla. En navidad, por ejemplo, la gente sustituye el gimnasio por las compras y restaurantes. La compra de regalos, las visitas a familiares y amigos y las salidas nocturnas, ocupan la mayor parte del tiempo libre por lo que la activadad física pasa a un segundo plano.
Los entrenadores personales, conscientes de la situación, preparan circuitos especiales que se adapten a las necesidades de cada persona. Lo principal es que la gente no deje de practicar deporte durante tres semanas o un mes y luego pierda la forma física que se ha estado trabajando durante meses.
Lo mejor del deporte es que se puede practicar a cualquier hora, cada individuo puede elegir el mejor momento para ir al gimnasio, en función de sus circunstancias.
Los especialistas recomiendan poner un poco de fuerza de voluntad cuando llega el momento del dilema entre ir y no ir al gimnasio, y aseguran que una vez atravesada esta barrera, la persona se sentirá satisfecha física y psicológicamente.
El ejercicio físico ayuda a relajarse y sentirse mejor, además de subir la autoestima por haber superado el reto de romper con la rutina diaria. Sólo se necesita 1 hora aproximadamente, como mínimo, tres veces en semana, días alternos. |
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