Ruido

Tanto, tanto ruido…

Ambulancias, coches de policía, motos, obras, gritos… Ruido. No somos realmente conscientes de las consecuencias negativas que puede tener en nuestra vida diaria. Pero ahí están, y hoy, Día Internacional de la Concienciación contra el Ruido, nos gustaría recordarlas.

Todos hemos experimentado en alguna ocasión la molesta sensación que ocasiona un ruido fuerte y persistente. ¿Quién no ha sufrido las obras del vecino con los nervios a flor de piel? Es lógico, el ruido continuado superior a 60 decibelios (parecido al del aire acondicionado o de una conversación normal) puede producir ciertos trastornos en la concentración, la productividad en el trabajo o el sueño.

También puede darse una mayor irritabilidad, agresividad y estrés. Esto, como habrán adivinado, no sólo afecta al individuo que padece el ruido, sino a sus amigos y familia, pues las relaciones personales pueden verse afectadas.

Pero la llamada contaminación acústica no solo puede ocasionarnos problemas a nivel psicológico, sino que además puede tener consecuencias a nivel corporal. Pueden darse alteraciones del ritmo cardíaco y el pulso, hipertensión arterial y dolor de cabeza (ocasionado en muchas ocasiones por la tensión que se da en los vasos sanguíneos de la zona de la sien).

Evidentemente, un exceso de ruido puede producir graves problemas auditivos. Si se produce en un momento determinado de la vida de la persona, los pequeños daños que se produzcan en el oído pueden revertirse en unos pocos días. No obstante, si la exposición a este ruido excesivo es prolongada, la sordera puede llegar a ser crónica.

Existen muchos casos en los que la persona se ve sometida a este tipo de contaminación auditiva a causa de su trabajo. En dichas circunstancias es muy importante tomar ciertas precauciones, como el uso de auriculares protectores.

En España, país más ruidoso de toda Europa, aproximadamente el 70% de los ciudadanos viven diariamente sometidos a unos 70 decibelios de ruido (generalmente proveniente del tráfico), una cifra, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), poco recomendable. Y es que en nuestro país tenemos, parafraseando a Sabina, tanto, tanto ruido…

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