Aceite de ozono

¿Qué es la ozonoterapia?

Un “curalotodo” es, a ojos de los que dicen saber más por viejos que por sabios, un “curanada”. Son tantos los que han intentado vender ese elixir de la vida que funciona para mantener a raya a múltiples dolencias y enfermedades, que ya muchos desconfían. La ozonoterapia no es, ni mucho menos, un curalotodo. Tiene muchas aplicaciones médicas, es cierto, pero de ahí a pretender paliar toda enfermedad, hay un trecho.

Empecemos por donde se debe. ¿Qué es la ozonoterapia? Es un tratamiento en el que se utiliza ozono (administrado por diferentes vías según el paciente y la dolencia) para mejorar el estado de la persona. Nunca se administrará este tratamiento a través de inhalaciones, pues el ozono es tóxico por esta vía.

¿Cómo y por qué se lleva a cabo el proceso de mejora? Por una parte, el ozono tiene un gran poder germicida para eliminar virus, bacterias, hongos y parásitos, lo que ayuda en gran medida a evitar infecciones. Por otra, la ozonoterapia estimula los mecanismos antioxidantes de nuestro organismo por la activación de enzimas antioxidantes. En tercer lugar, aumenta la oxigenación de los tejidos. A nivel de la médula ósea, este tratamiento mejora la liberación de células madre (así como de leucocitos) y reactiva nuestro sistema inmune equilibrándolo. También mejora el metabolismo del azúcar y reduce las cifras de colesterol, urea y creatinina, con un incremento de la producción de ATP (energía). Otra de sus ventajas es la mejora la circulación sanguínea por dilatación de las arterias y la disminución de la viscosidad de la sangre.

Estas son las principales razones por las que el tratamiento con ozonoterapia puede aplicarse a tantas y tan diversas enfermedades, pues sus propiedades resultan muy beneficiosas para mejorar las condiciones generales en las que se encuentre el paciente.

¿Para qué sirve la ozonoterapia? Debido a sus características, puede utilizarse para enfermedades relacionadas con especialidades tan diversas como la dermatología o la ginecología, pasando por la traumatología, la geriatría o las enfermedades infecciosas. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, la ozonoterapia tiene más de 170 aplicaciones probadas científicamente.

Esto no quiere decir que la ozonoterapia sea, ni mucho menos, un curalotodo. Tiene muchas aplicaciones y grandes beneficios para el organismo, pero con este tratamiento no se pretende vender el elixir de la vida, ni una estrafalaria pirueta por encima de todas las enfermedades habidas y por haber. Y ya que hemos aclarado lo que la ozonoterapia no es, confirmemos lo que sí es: un tratamiento que puede ayudar a mejorar la vida de muchos pacientes de muy diversas enfermedades.

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