Fibromialgia

¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia es una enfermedad incorporada como tal en la OMS recientemente. De hecho, se comenzó a hablar de ella en la década de los 80 y se aceptó en la de los 90. Desde sus primeras descripciones ha tenido, desde mi punto de vista profesional, un gran problema: se ha vinculado a trastornos afectivos hasta tal punto que aún hoy puede haber médicos que no la reconozcan como una enfermedad independiente.

Este criterio está reforzado por la ausencia de conocimientos en cuanto a su causa y a sus mecanismos de producción, ya que no hay un estudio complementario que dé un diagnóstico positivo.

El establecimiento de la enfermedad como tal se basa en las manifestaciones clínicas características de la misma y los estudios realizados sobre ella, que no permiten otro diagnóstico.

Se plantea que la fibromialgia puede ser multifactorial y en algunos estudios se ha encontrado desequilibrio en neurotransmisores a nivel del sistema nervioso central. Se asocia con una frecuencia muy elevada al síndrome de fatiga crónica. Si analizamos que sus síntomas más importantes son dolores discapacitantes, sumados al cansancio, cabe esperar que estos pacientes emocionalmente estén afectados.

Ante el desconocimiento anteriormente señalado, es lógico que no exista un tratamiento específico que cure esta enfermedad. Además, es característico que los pacientes pasen de un analgésico o anti inflamatorio a otro que, aunque produce alivio en un principio, posteriormente son ineficaces. Entre las últimas incorporaciones están los antidepresivos con acción dual.

En nuestra experiencia suele ayudar mucho la natación junto a otras actividades físicas. En cuanto a tratamiento hemos tenido excelentes resultados con la ozonoterapia por vía sistémica (sobre todo la autohemoterapia mayor, un proceso que mezcla la sangre del paciente con ozono para luego devolverla al cuerpo) asociada a infiltraciones en puntos dolorosos (gatillos). Este tratamiento resulta eficaz, pues el ozono modula la respuesta inmune (inflamatoria) y mejora la circulación y la liberación de oxígeno en los tejidos. También aumenta la producción de energía, con lo que se suele mejorar toda la sintomatología de estos pacientes. Y algo muy importante: sin efectos secundarios indeseables.

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