Dieta mediterránea

Mens sana in corpore sano: beneficios cognitivos de la dieta mediterránea

Todos sabemos, a grosso modo, las beneficiosas consecuencias que tiene para el organismo la famosísima dieta mediterránea. Y no solo tiene probados beneficios para el sistema circulatorio y el corazón, pues nuestro cerebro (esa parte del cuerpo que a veces olvidamos entrenar) también trabaja mejor si se le alimenta a base de aceite de oliva y frutos secos.

Según el estudio PREDIMED, cuyos datos han sido publicados en la revista ‘Journal of Neurology, Neurosurgery and Phychiatry’, la dieta mediterránea parece otorgar considerables ventajas a aquellos cerebros que se nutren de ella.

Los datos más significativos aparecen, claro está, en personas mayores. En base a los resultados obtenidos en el seguimiento de 522 personas de edades comprendidas entre los 50 y los 80 años, se puede afirmar que las que llevaron a cabo durante aproximadamente 6 años una dieta mediterránea y baja en grasas tienen un menor deterioro cognitivo que aquellas que no la llevaron a cabo.

¿Cómo se obtienen estos datos? A base de diferentes test que evalúan si las funciones cerebrales de la persona están en óptimas condiciones y si existe un posible deterioro cognitivo. En dichos test se realizan una serie de ejercicios que ponen a prueba la memoria, el pensamiento abstracto, la atención o la orientación. Aquellos que siguieron una dieta mediterránea tienen una incidencia de demencia y deterioro cognitivo bastante menor que las que no la siguieron.

¿Y por qué se han obtenido estos datos? Uno de los factores clave está en el aceite de oliva, pues contiene sustancias que favorecen la eliminación de una de las proteínas relacionadas con la aparición del Alzheimer, la proteína beta-ameloide.

Aunque, como afirman los investigadores de PREDIMED, todavía quedan muchos estudios por delante sobre los beneficios de la dieta mediterránea, las ventajas que acarrea para el organismo son más que evidentes. Y dentro del organismo, como ya comentábamos al principio, está nuestro cerebro. Ya lo decían los griegos: mens sana in corpore sano.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *